Un cuento corto de ciencia ficción sobre la inocencia.

BosqueUna intensa luz atravesó los cielos y fue a caer en el parque, detrás de los frondosos árboles que impedían seguir el desenlace de aquel colosal espectáculo.

El formidable estruendo casi la deja sorda al chocar contra la tierra. La niña, asustada, se bajó de su columpio; tomó con fuerza entre sus brazos la muñeca y el libro de cuentos que había dejado sobre la hierba, y corrió lo más rápido que pudo hasta el lugar del impacto.

Allí estaba: un extraño ser saliendo de una cápsula más extraña, aún; arrastrándose, moribundo, con heridas cortantes por todas partes. Una brillante sangre azul salía de los cortes en su cara.

Ella fue raudamente a su encuentro. “¡Que feo príncipe!”, exclamó al verlo más de cerca.
Dio media vuelta y se volvió a casa de sus padres, tan rápido como había llegado, a contarles cuanto había pasado.

© Federico G. Rudolph, 2012

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