Todos los escritores, casi sin excepción, ansían la posibilidad de ver publicadas sus obras en papel. El costo de impresión de una tirada editorial (que consta normalmente de no menos de 200 ejemplares), implica una erogación que no todos los escritores están dispuestos a efectuar, más aún conociendo el destino que tendrán los ejemplares de no poder ingresar correctamente al canal de distribución.

Si bien las editoriales están abiertas a publicar a cualquier autor que lo solicite, la obra es examinada brevemente y pocas veces es del agrado de los editores. Cada editorial se rige por políticas internas, propias de la empresa que son las que marcan el principio o fin de una publicación. Cantidad de páginas mínimas, estilo de la obra (novela, ensayo, otros), género (ciencia ficción, novela histórica, relato biográfico, novela de terror, policial,…), público al que está destinado (infantil, adulto, profesionales de determinado sector) y un largo etcétera.

Esta selección obedece a diversos factores que son los que permiten que un libro salga a la calle con posibilidades de obtener cierto éxito, más que nada, comercial (las editoriales son empresas y como tales necesitan ganar de lo que producen para no perecer).

Pasada la prueba y aceptada la obra por la editorial, el autor se enfrenta por primera vez con el término “corrección de estilo”, donde le explican que sus escritos deberán pasar por un profesional encargado de adaptarlos para el público y que, probablemente, el lenguaje que él utilizó para escribir no será exactamente el mismo con el que aparezca en la calle. Aquí, el escritor acepta que sus obras sean modificadas para poder ser parte del selecto grupo de autores de esa editorial o se opone ante el planteo por suponer que eso le quitará una parte de su espíritu y personalidad a lo que tanto tiempo y esfuerzo le ha llevado crear.

Es importante destacar que la corrección de estilo es sumamente necesaria para convertir cualquier texto en una obra exitosa. Quitar signos de puntuación, conectores, frases poco comprensibles, se vuelve algo normal y aceptado por los profesionales del sector. Lo que pretende la corrección de estilo es hacer más llevadero un escrito. Esto se logra insertando dos componentes que a muchos escritores les cuesta lograr: máxima tensión en el texto y facilidad de lectura. Lo que se pretende lograr es que el lector no abandone la lectura, sino que consuma el texto de principio a fin.

Otro punto que desalienta al escritor es el bajo porcentaje de ganancia sobre su obra (con suerte, un 10% sobre el precio de tapa) y el tiempo mínimo para recuperar lo que él considera una inversión (cerca de un año). El precio que fijan las editoriales está justificado por el costo de impresión de los libros, los costos de diseño de tapas e interior, las inscripciones obligatorias de la obra que no pueden faltar por ley, la publicidad del libro en los medios, los costos de distribución de la obra y por supuesto, una mínima ganancia sobre cada ejemplar.

Las bajas tiradas a las cuales tenemos acceso la mar de escritores, nos pone de frente a otra realidad: los escasos lugares donde irá a parar nuestro libro (200 ejemplares no es mucho; representa solamente unas pocas librerías). Más aún, cuando nos enteramos que es muy probable que nuestro libro no aparezca en las vidrieras de los libreros (factor decisivo para la venta), pues son estos últimos los que determinan que exhibir y que no, guiados por sus gustos personales o el reconocimiento público de cada obra (Ningún librero dejará de mostrar en cada rincón de su tienda que cuenta con la última edición de Harry Potter en cantidad; pero no hará lo mismo con la obra de un escritor novel al que nadie conoce). En este sentido, la elección del título de nuestro libro, es fundamental para atraer a editores, libreros, medios de prensa y posibles lectores.

Si nuestra obra es desconocida, al igual que nosotros, será muy difícil obtener la atención de la prensa y lograr algún comentario alentador que incentive a los lectores a adquirirla, aún cuando esté bien escrita. Haber ganado algún concurso literario, contribuye a que los medios o algún periodista o crítico pose sus ojos sobre nuestro flamante libro. Si nunca hemos concursado con un cuento, novela, relato o poesía y mucho menos obtenido siquiera una mención de honor, más lejos estaremos de conseguirlo.

Si a pesar de todo, tenemos el dinero suficiente para la publicación, y no nos sentimos desalentados, seguramente nos lanzaremos a la hazaña y entraremos al mundo de los autores publicados. Aquí, pueden que pase que logremos vender por completo nuestra primera edición, que nos quedemos con la mitad de los ejemplares depositados en algún rincón de nuestra casa o que nunca veamos un peso de los que tenemos distribuidos en las librerías donde conseguimos introducir nuestra amada creación. Aún así, seguiremos escribiendo e intentándolo mientras continuamos en el anonimato y aunque, quizás, descartemos la idea de volver a publicar nuevamente.

Aún cuando  hasta aquí todo parece jugar en nuestra contra y así y todo queremos intentar la publicación de nuestros libros (sin desalentarnos ni invertir demasiado, controlando la situación y midiendo los resultados a corto plazo), la alternativa posible es publicar bajo demanda en Internet.

Hoy en día, contamos con diferentes alternativas de autoedición en Internet que nos permitirán tener publicada nuestra obra en un día o dos sin tener que invertir un solo peso. Ya muchos de ustedes se habrán enterado de la existencia de Bubok y Lulu, dos de los sitios Web más conocidos en este rubro. Estas tiendas de libros, mezcla con editorial, nos permite tener publicadas nuestras obras de manera inmediata y vender, llegado el caso, desde un ejemplar impreso en adelante a quien quiera comprarlo, a la vez que liberamos la descarga (paga o no) de nuestra obra para los fanáticos de los e-books, e-readers y otros dispositivos y tecnologías de lectura digital.

Subir nuestros libros a estos sitios nos permite medir anticipadamente el éxito de nuestras obras y si las mismas son de preferencia de los lectores o no. Todos los escritores que quieren ver sus obras publicadas en papel, deberían darse una vuelta por estos sitios, crear una cuenta y exponer sus escritos.

En otra oportunidad explicaré un poco las ventajas y desventajas de este tipo de publicación y cómo hacer para subir nuestros libros (también, ampliaré un poco más todos estos temas). Mientras tanto, recomiendo no dejen de visitar estos enlaces (algunos en inglés):

www.bubok.es
www.bubok.com.ar
www.lulu.com
www.autoreseditores.com
www.xinxii.com
www.authorhouse.com
www.selfpublishing.com

Si les ha gustado o interesado esta nota pueden escribirme o dejar sus comentarios.

© Federico G. Rudolph, 2011

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